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jueves, 7 de noviembre de 2013

Carta de Víctor Fowler Calzada sobre cierre de cines 3D y salas de juego electrónico en Cuba

Por Victor Fowler Calzada
 
A la UNEAC
 
ICL
 
MINCULT
 
ICAIC
 
He leído con atención la nota oficial publicada en el periódico Granma el día 2 noviembre 2013 y en la cual se avisa de la decisión tomada por el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros en cuanto a prohibir, con efecto inmediato, toda actividad de las salas de proyección de películas en 3D operadas por propietarios privados, así como de los salones de juegos de computadoras. El presente mensaje breve que les envío tiene que como objeto el expresar –pese a que no tenga importancia alguna para algo que ya se decidió y aplicó- mi desacuedo con la medida, en particular todo lo que en ella propone -a propósito del consumo cultural - una suerte de oposición entre los conceptos calidad y banalidad dado las inquietantes consecuencias que ello tiene a nivel social.
 
Pienso que si bien cualquier Estado tiene el derecho y la obligación de regular y normar las actividades económicas que en el territorio que abarca son realizadas, ninguno lo tiene para decidir (y esto es de lo que principalmente trata el conflicto) cuál debe de ser el consumo cultural de sus nacionales. Al Estado le corresponde la obligación de facilitar una mejor educación y disfrute de la cultura realmente universales, durante la ejecución de sus proyectos esboza y presenta la meta de aquello que considera la virtud ciudadana respecto a la relación entre el individuo nacional y la cultura; pero como tal el Estado no es un maestro ni la sociedad un conjunto de estudiantes sentados en los pupitres de un aula permanente, sometido a exámenes periódicos de habilidad y temoroso de obtener bajas calificaciones o de una vez por todas suspender. Dicho de otro modo, el Estado es un enorme facilitador, no un juez severo (lo cual queda pasra el mundo sangriento de la guerra)..
 
Tan continuada insistencia en el tema de la banalidad, fantasma que en las más diversas intervenciones sobre cultura nacional aparece una y otra vez, hace pensar que en algún punto existe (o tendría que existir) algo así como el ser banal, especie de arquetipo negativo del consumidor cultural. En este punto, lo más difícil de entender (y aceptar) es que –coexistiendo con el consumo cultural de (o con) calidad- igual debe de existir espacio de existencia para el consumidor "banal".
 
En este sentido, ser banal es una más entre las opciones de realización que una sociedad sana tiene para sus sujetos y los individuos poseen todo el derecho a consumir, sin la interferencia del Estado, los productos culturales del nivel jerárquico que así deseen, en especial los del nivel más bajo desde el punto de vista de la estética. Esto último resulta fundamental, ya que la efectividad de una democracia se prueba en la capacidad de acción (de realización, de vida) que de manera concreta existe para aquellos portadores del límite negativo del proyecto.
 
Más allá de esto, y acaso lo principal, es que el fantasma de la banalidad fabrica una figura de supuesta alienación y que, prácticamente, equivale a un nuevo enemigo social, puesto que se trata de alguien que insiste en mantenerse "externo" a la supuesta corriente sana de la calidad en el consumo; entonces, contrario a ello, no sólo es necesario defender el ser banal como un derecho humano, sino denunciar la falsedad de establecer equivalencias entre la calidad del consumo cultural de la persona y el altruismo, sentido solidario y valor de su aporte social.
 
Se pierde la brújula cuando –en lugar de orientar la discusión hacia la erosión de la solidaridad, los logros en el trabajo, la pérdida de amor o bondad en el trato entre las personas, el aumento del egoísmo, etc.- la energía se moviliza para extraer, de la "calidad" del consumo cultural, indicadores que alumbren la dinámica de los flujos sociales; como si la pregunta al reflejo pudiese sustituir el encuentro con el objeto.
 
Para mayor confusión, mientras que en una entrevista a Fernando Rojas, vice-ministro de Cultura (27/10/2013) este afirma que el Ministerio de Cultura estudia medidas que aplicar para que las salas 3D tributen a la política cultural de la Revolución, política cultural que Rojas señala que es una sola, en la nota oficial del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros (2/11/2013), apenas una semana más tarde, es ordenado el cierre inmediato de tales salas y nada deja entrever que vayan a ser reabiertas. Con esto, y por más que la nota insista en que la medida no constituye un retroceso en la nueva política económica del país, de forma implícita acaba de consagrar el principio de que ningún nuevo oficio tiene posibilidades de existir hasta tanto no sea imaginado y comprendido por las más altas autoridades político-económicas del país.
 
Vale la pena señalar que -a reserva de algún descubrimiento- las películas proyectadas en las salas de video 3D (he asistido a tres diferentes) son las mismas que en cualquier sala de video del circuito estatal o en la televisión. Realmente es difícil entender de qué se habla cuando de la intervención de Rojas se deriva que lo normal de estas salas de video 3D es promover "mucha frivolidad, mediocridad, seudo-cultura y banalidad, lo que se contrapone a una política que exige que lo que prime en el consumo cultural de los cubanos sea únicamente la calidad."
 
Por desgracia, la ecuación entre frivolidad, mediocridad, seudo-cultura y banalidad en absoluto es clara en el presente en que vivimos y hace ya más de 20 años que un conocido teórico cultural llamaba la atención acerca de que, en modo alguno, un espectáculo de Madonna (trabajado a un altísimo nivel organizacional, profesional y tecnológico) podía ser considerado "baja cultura"; cuando un fenómeno como el Cirque de Soleil hace de ese viejísimo entretenimiento una nueva forma de arte; cuando la amplia gama que va de la computadora al teléfono digital cambia la comunicación, el entretenimiento e incluso las formas de producir y consumir arte; cuando el refinado arte de la ópera encuentra, gracias a la canción popular, nuevos públicos.
 
Todo ha cambiado, incluso las bases en las cuales encuentra su apoyo el diseño de las políticas culturales.
 
Las prohibiciones constituyen cierres que niegan todo camino al diálogo, tanto en el presente como en un futuro situado a distancia razonable (préstese atención a la fuerza que en la nota oficial cobra el adverbio 'nunca') y, al cortar esa posibilidad, de inmediato dirigen la intensidad del poder (la enormidad del aparato administrativo y discursivo que lo conforma) en contra de procesos, actitudes y cosas.
 
Lo sorprendente que presenciamos aquí es la deriva según la cual una política pública (en este caso la "política cultural"), de servicio, cobra autonomía y se constituye en un objetivo en sí misma, por encima de los cambios que hayan tenido lugar en la temporalidad; es por eso que, aunque débil e incompleta, alguna explicación es ofrecida en cuanto a la prohibición de las salas de video 3D, a la vez que practicamente nada es dicho acerca de la prohibición de los salones de juegos de computadora. En este punto queda la amarga sensación de que la retórica (vieja) ha sido incapaz de elaborar algún discurso coherente para enfrentar a la (nueva) realidad.
 
Al final, y esta es la parte más nociva de las prohibiciones, es que actúan como si lo único que existiese fuesen las normativas y el control de un lado, mientras que del otro el objeto o la práctica que eliminar; de tal modo, puesto que no se discute, queda privado de voz (sin que tampoco se le ofrezca respuesta alguna) lo que –a mi entender- es lo más importante: la alegría. Dicho de otro modo, el hecho de que la cantidad de alegría que a diario se manifestaba en los lugares ahora cerrados (salas de video 3D y salones de juegos de computadoras) proviene de miles de personas concretas que allí gozaban de su tiempo libre, mis hijos, mi esposa y yo entre ellas. A estos les ha sido negado algo que, muy rápidamente, aprendieron a considerar como parte del disfrute y a cambio reciben absolutamente nada.
 
Puesto que, junto con todo lo hasta aquí dicho, es loable exponer a la más severa crítica pública todo producto cultural que estimule el racismo, el machismo, el sexismo, la violencia, la prevalencia del dinero y sus formas de generar dominación por sobre la amistad, la solidaridad o el amor, pienso que, entre otros muchos temas, varios de los que motivan la presente intervención merecen ser discutidos en algunas de las Comisiones que realizarán su trabajo durante el venidero Congreso de la UNEAC. Por tal razón comparto preocupaciones y dudas con quienes, como ustedes, son mis colegas. Es algo que hago con la convicción de que debemos de discutir mucho, pero no con las pasiones de la agitación y propaganda, sino con la desgarrada profundidad de la ciencia.  
 
Nota de Bubusopía: Victor Fowler Calzada (La Habana, 1960). Licenciado en Pedagogía. Notable intelectual y escritor cubano. Premio Nacional de la Crítica, 1998; Premios UNEAC de Ensayo y Poesía y Premio Nicolás Guillén de Poesía, entre otros. Consultar más aquí.
 
Tomado de: Bubusopía

jueves, 28 de febrero de 2013

Soy trabajador disponible



Hace unos días en mi cuenta de twitter @lrpbyzars anuncié a mis colegas el que en materia de trabajo estaría “disponible”, me temo que ese momento ha llegado, en la dirección donde por un tiempo ya casi 2 años me encontraba contratado como asesor en informática llegó a su fin. Pienso que una puesta se ha cerrado y otras se abrirán, lo malo de esto es que extrañaré el estilo de trabajo que tenía basado en resultados sin exigir ese horario de 8 horas que para mi son totalmente improductivas por la dinámica en la capital.
Pero bueno no hay que quejarse, si los caminos se terminan yo me abriré uno nuevo, mis estudios siguen adelante, y tengo un empleo aún en la radio mas otras ofertas de trabajo que obtendré pronto, ya salí a buscar...
Estimo que no estaré conectado como lo estaba antes a la red de redes, aunque el que tiene amigos tiene un central, por lo que seguiré contando con mis amistades para mantener mi blog y estar al tanto de lo que sucede dentro y fuera de cuba a través de las redes sociales.

Esta es mi salida temporal.
Mañana estaré de regreso?, nunca se sabe. Quizás si, puede que no.  

Creencias irracionales, prejuicios y mis reflexiones


Es increhible el como juega el cerebro las pasadas mas desagradables de la vida.
Así reflexionaba respecto a una situación que se me ha presentado en mi casa, sucede que en casa ha llegado un visitante que de antemano mi madre conocía de su llegada, mas yo no...

Llegando del trabajo y me encuentro con la sorpresa y me digo, ¿Eh y este que hace aquí? Se aparece así sin avisar, en la Habana esto no es así, aquí las cosas están bien planificadas, la economía apenas alcanza para comer y todo esta bien apretado...

Esa fue la primera jugada en mi subconciente, poniendome frente al prejuicio sin escuchar antes de qué iba la cosa, pero no obstante hice preguntas que fueron respondidas por mi madre aclarando así mi inquietud respecto a la “inesperada” visita ( ella me comentó que conocía de su llegada y yo estaba despistado). Por otro lado me explicó dos días después sobre el personaje en cuestión, estaba en una situación un poco embarasoza, me explicó que el motivo de su visita por la Habana es producto de unos estudios indicados desde la provincia relacionado con una ITS. Lo que implicaba que se quedaría haciéndonos compañía por un tiempo medianamente extendido.

Por mi parte no hubo que objetar, aunque dejamos ambos claros que si en el tiempo que estará en hospedado en nuestra casa no se hace de un empleo tendría que regresarse para Santiago de Cuba.
Le comentaba a mi madre en tono de broma sobre mis prejuicios respecto al visitante lo insano de pensar así... A ver, realmente no pienso así, es la creencia irracional fastidiando al interior de mi subconsciente producto de esquemas construidos en la sociedad cubana respecto al status de inmigrante y sus peyorativos sumados al rumor generalizado de que todos/as son malos/as y vienen a la capital a ocupar y aprovecharse de quienes ofertan solidaridad.

Es un pensamiento algo complicado, desde mi interior hice el comentario a mi madre de lo incorrecto que es este tipo de creencia, incluso argumentaba mi preparación al respecto que impide pensar así, actuar mucho menos teniendo en cuenta que se está hablando de una persona que estará temporalmente en casa y se encuentra en la necesidad de ayuda. Además, es como si fuera un hijo para ella y lo acogió con mucho cariño...

Mientras mi madre y yo dialogabamos sobre mis prejuicios bromeabamos de que si yo, que he adquirido un nivel cultural moderadamente alto teniendo en cuenta otras familias del barrio donde vivo, no me puedo imaginar como reaccionarían las personas que actúen basándose en las ataduras mentales que ¨señalo¨ no son tan irracionales en algunos casos, por lo tanto confiado, pero alerta.

En ese punto que me di cuenta que las personas pueden ser cultas y preparadas en demasía, aparentemente confiadas pero cuando se trata de convivencia el juego se pone bastante difícil. Hay códigos y contratos establecidos entre los que conviven un buen tiempo que pueden ser violentados por un agente externo, eso choca para muchos/as se mantienen a la defensiva para evitar que su espacio sea invadido.

Mirando desde una perspectiva mas amplia me queda bastante claro que el ser humano está en una constante lucha básicamente contra prejuicios y creencias irracionales, me percaté que creí haber desmontado eso de mi cerebro, reflexioné en profundidad en qué debo desalojar de mi subconsciente, ser más objetivo y esperar como fluyen las cosas antes de emitir un criterio sobre otra persona, podría predecir un criterio válido teniendo en cuenta experiencias de vida, pero de lo que estoy convencido ahora más que nunca, es mi deber constante para la superación personal en aras de mejorar la calidad humana.
Está supuesto que no es saludable confiar totalmente, las reservas son pertinentes en algunos casos ya que si se es demasiado confiado con otros/as, se podría estar haciendo el papel de idiota.

En fin que todo se basa en mantener un balance coherente en las relaciones de convivencia sociales interpersonales ¿Cómo mantenerlo? Las herramientas hay que inventarlas a partir de experiencias de vida de otros y particulares. La solución no la tengo, pero al menos el prejuicio y la creencia irracional la tengo en la mira constantemente para en cuanto pretenda salir al exterior erradicarla desde la fuente con objetividad y razonamiento lógico, y si no me funcionan, pues ya me valdré de libros o de especialistas en asuntos relacionados con el psicoanálisis.

jueves, 3 de enero de 2013

El alumbramiento

Ya estoy en el 2013, bueno no es que sea algo trascendental, pero
cierra una era para muchas personas entre ellas yo, que puedo decir
que no ha sido un año tan malo, si ha sido bueno para mi
crecimiento intelectual y humano, he aprendido más de mi ego y cómo
controlar mejor mis malacrianzas, he identificado mejor que no todo
circula a mi alrededor, el mundo se mueve y yo con él, porque todos/as
somos materia, energía y poder, por lo tanto, se debe aprender a
conocer a los demás siempre y cuando conozca mejor al inter ego.

A partir de ese punto, pienso un activismo sano, transparente, neutral
y político en aras de incidir objetivamente al imaginario de las
personas que tienen que ver, o no, con las decisiones que definen el
desarrollo socioeconómico, e impactar positivamente en los seres
humanos, esencialmente dentro de Cuba.

Siento que el pasado 2012 fue lastrado por malas decisiones, inducidas
por personas con sed de mantener su poder hegemónico y heteronormativo
(me refiero al Censo de Población y vivienda y al Proyecto de
Modificación del Nuevo código de La familia). Pese a ello, muchas
personas hicieron y hacen escuchar su voz dentro y fuera de Cuba, el
mundo supo que aquí dentro existen personas sexodiversas que promueven
los derechos sexuales basándose en los principios fundamentales de los
derechos humanos, exigiendo abiertamente al poder su cumplimiento y
garantía, por estos ser universales, inalienables e interdependientes,
además recalcaron su ideología antimperialista y anticapitalista e
invocaron la memoria histórica de La Revolución Cubana -esta se hizo
para los humildes y con los humildes-, y la construcción del
Socialismo tiene como rasgo fundamental la igualdad de oportunidades y
derechos. O sea, que no se puede discriminar o excluir a las personas
por vestir o sentir diferente sea del sexo, rol de género u
orientación sexual, sin obviar el amparo legal que propicia la
Constitución de la República de Cuba.

Hace un tiempo, recuerdo escuchar de un colega las siguientes
palabras: El activismo siempre está y estará por delante de quienes
tienen el control ejecutivo de las políticas hegemónicas , de eso se
trata, de pensar y de ver más allá de nuestras narices, a propósito de
que el actual presidente ha dicho entre lineas en varias ocasiones -o
salimos del inmobilismo, o se jode esto-.

Si colapsa el país (espero que no, teniendo en cuenta que Cuba está en
una estado parecido a un parto, doloroso para el pueblo y doloroso
para el sistema) se corre el riesgo de que los especialistas en masa
de croqueta, con quienes hemos convivido por más de 40 años, se hagan
más fuertes con la absorción absoluta de los medios de producción,
propiciando a los otros la acumulación del capital y concentración de
la producción, trascendiendo así a un nivel superior del Monopolio
Estatal.

Tengo fe como siempre, en que se escuche más abiertamente la opinión
de todas las personas, se tengan en cuenta los criterios a modo
concreto, y se apliquen técnicas no mecánicas ni absolutistas a la
realidad cubana, teniendo en cuenta la experiencia del país.

Así me siento a soñar despierto y reflexiono:

Creo que es la hora de que la generación del siglo veintiuno haga suya
la Revolución Cubana, es tiempo de desmontar viejos patrones, es
tiempo de innovar, es momento de crear, hay que poner en práctica lo
que ha estado guardado por mucho tiempo en gavetas, hay que producir,
es hora de traer vida y esperanza.
Es tiempo de que seamos vistos como personas, de deshacer categorías
sexuales que en vez de ayudar lo que hacen es destruir, de amar sin
fronteras, y olvidar por un momento que lo blanco es blanco y verlo
del color que sientan nuestros corazones.

Al final, lo que importa en las relaciones interpersonales, aunque
duela transgredir, es el cómo nos sentimos uno/a al lado del otro/a,
no cómo nos vistamos o nos comportemos según las expectativas de la
sociedad.

El país está transitando por un proceso de parto doloroso si, es
cierto, creo que desde hace un buen tiempo se ha estado gestando algo
en la barriga del actual proceso revolucionario cubano.

Es hora de parir un nuevo modelo (la cesárea también es traumática,
por si acaso je je ), una nueva estrategia, más justa, inclusiva,
equitativa y efectiva que estimule a las fuerzas de trabajo
calificadas (si no lo son pues a superarse ya que es una inversión
rentable para el sistema) en aras de fortalecer la producción,
propiciando así autonomía y estabilidad financiera que la gente
anhela.